Si bien no existieron ni existirán seres perfectos, sí ha habido personalidades de una talla excepcional, que han podido hacer la diferencia por su inteligencia, enjundia, moralidad y fortaleza. José de San Martín seguramente ha sido uno de ellos y a días del aniversario de su muerte te dejamos sus máximas con imágenes y frases para descargar. 

Máximas de San Martin a su hija Merceditas

En 1825 el general José de San Martín redacta unas máximas de tinte pedagógico a su hija, Merceditas. A continuación te las dejamos:

  • Humanizar el carácter y hacAerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana para que saliera: “Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos”.
  • Inspirar amor a la verdad y odio a la mentira.
  • Aspirar gran confianza y amistad, sin olvidar la unión del respeto.
  • Estimular en su hija la caridad con los pobres.
  • Respeto sobre la propiedad ajena.
  • Acostumbrar a su hija a guardar un secreto.
  • Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
  • Dulzura con los criados, pobres y ancianos.
  • Que se hable poco y lo preciso.
  • Acostumbrarse a estar formal en la mesa.
  • Amor al aseo y desprecio al lujo.
  • Inspirarle amor por la patria y la libertad.

Imágenes del General San Martin

Frases populares del General José de San Martin

  • “Una derrota peleada vale más que una victoria casual”.
  • “La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien”.
  • “Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas”.
  • “Cuando la patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla”.
  • “Si somos libres, todo nos sobra”.
  • “Mi nombre es lo bastante célebre para que yo lo manche con una infracción a mis promesas”.
  • “Hace más ruido un hombre gritando que cien mil que están callados”.
  • “La soberbia es una incapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentra de repente con una miserable cuota de poder”.
  • “Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos”.
  • “Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles; mi edad mediana al de la Patria; creo que me he ganado mi vejez”.
  • “El que se ahoga no repera en lo que agarra”.
  • “El hombre bajo todo gobierno será el mismo; con las mismas pasiones y debilidades”.
  • “De lo que mis granaderos son capaces solo lo sé yo; quien los iguale habrá, quien los exceda no”.
  • “La biblioteca destinada a la educación universal es más poderosa que nuestros ejércitos”.
  • “Los soldados de la patria no conocen el lujo, sino la gloria”.
  • “Para los hombres de coraje se han hecho las empresas”.
  • “Serás lo que debas ser o no serás nada”.
  • “Si hay victoria en vencer al enemigo la hay mayor cuando se vence a uno mismo”.
  • “La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien”.
  • “No hay revolución sin revolucionarios. Los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos.”
  • “La seguridad de los pueblos a mi mando es el más sagrado de los deberes”.
  • “No esperemos recompensas de nuestras fatigas y desvelos”.
  • “Si somos libres, todo nos sobra”.
  • “Sacrificaría mi existencia antes de echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición”.
  • “En defensa de una patria todo es lícito menos dejarla perecer”.
  • “Declaro no deber ni haber debido, jamás, nada a nadie”.

¿Cómo era el General San Martin?

Seguramente muchos se han hecho esa pregunta y algunos historiadores han intentado resolverla. José de San Martín, figura vital de la liberación de gran parte del cono sur de la mano realista, era una persona austera, que tomaba el lujo en su justa medida, rara vez se sentaba en la mesa, que no hizo grandes riquezas (pudiendo haberlo hecho), con una cultura general muy importante, de tendencia liberal, sumamente amable en las conversaciones, afecto como diversión solo al tiro y con una tendencia a realizar el mismo todos los menesteres que lo tuvieran como protagonista.

A una edad de 45 lo catalogaban como alguien de porte recio, erguido, buena contextura, bello, oratoria excelsa, que con solo pararse y hablar demostraba una superioridad indiscutible. Asimismo, era cordial, respetuoso y tranquilo.