Se acerca la Semana Santa y no podemos dejar de ofrecerles hoy, en este sitio, algunas imágenes de la Ultima Cena del Jueves Santo en la que Jesús comparte con sus apóstoles el pan y el vino antes de morir.

 

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Jesús y los Apóstoles en la Ùltima cena

cena.jpg2El Jueves Santo es es día en que se cnmemora la Última Cena, donde Jesús se reunió con los 12 apósteles y perdonó a quién lo traicionó.

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En muchas Iglesias realzan comuniones especiales para los Jueves Santos en memria de la Última Cena.

la-ultima-cena-en-medidas-de-50-x-100-cm-maa-3124-MLM3989296958_032013-FEn muchs países en el Jueves Santo se visitan los propios familiares fallecidos.

 

 

Imágenes religiosas de Jueves Santo

Es importante la Última Cena por las palabras que Jesús habló a ss Apóstoles. Se conoce también como la Cena Domini.

 

Jesús en el Jueves Santo

Esa noche el cordero, previamente sacrificado, se consume durante una comida (la “cena de Pascua”) de la cual se establece todo gesto; en este período, se permite comer solo pan sin levadura (en griego, azymos), de ahí el término ‘Azzimo’.


Jesús con los Apóstoles no comió solo según las tradiciones, pero el Maestro por última vez tuvo con él a los doce discípulos elegidos por él y les habló mucho, con palabras que eran de despedida, profecía, directiva, promesa, de la consagracion
El Evangelio de Juan, el más joven de los Apóstoles, dijo que habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin, y mientras que el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, la semilla traición, Jesús se levantó de mesa, se quita la ropa y se tomó una toalla envuelta alrededor de su cintura, echó agua en un recipiente y con una inaudita gesto, porque reservado para los esclavos y sirvientes, se puso a lavar los pies de los apóstoles, luego secarlas con l ‘ sala de secado con la que estaba rodeada.


Recuerde que en ese momento caminó por caminos polvorientos y embarrados, tal vez sucios con excrementos de animales, que hicieron que los pies, sandalias usadas, en las condiciones imaginables al final del día. El lavado de los pies era una característica de la hospitalidad en el mundo antiguo, era un deber del esclavo del propietario, la esposa del marido, el hijo del padre y se llevaba a cabo con una cuenca especial y con un “lention” (secador) que finalmente se había convertido en una especie de uniforme de los que servían en la mesa.


Cuando fue el turno de Simón Pedro, se opuso al gesto de Jesús: “Señor, ¿te lavas los pies?” Y Jesús respondió: “Lo que hago, no lo entiendes ahora, pero lo entenderás más tarde”; luego Pedro, que no entendía el simbolismo y el ejemplo de tal acto, insistió: “Nunca te lavarás los pies”. Entonces Jesús respondió nuevamente: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo” y entonces Pedro, con su habitual impulsividad, respondió: “¡Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza!”.
Esta lavanda es una de las lecciones más grandes que Jesús dio a sus discípulos, ya que tendrán que seguir el camino de total generosidad en dar a sí mismo, no sólo a las cifras habituales, hasta entonces principal prominente, marido, padre, sino también a todos hermanos en humanidad, incluso si se los considera inferiores a ellos.